CENTRO CULTURAL SAN FRANCISCO SOLANO

2 NOTAS IMPERDIBLES DE LA AUTORIA del DR.ANTERO FLORES ARAOZ-PERU-

LA RAZÓN – Lima, 04 de abril de 2026
SEMANA SANTA: LO QUE FUE Y LO QUE ES

Por Antero Flores-Araoz

Dice la prédica popular que “todo tiempo pasado fue mejor”, aseveración muy genérica y por supuesto no cierta ya que algunas cosas habrán empeorado y otras mejorado.

Uno de los temas a reflexionar en estos días de Semana Santa, es si la religiosidad cristiana ha ido en aumento o está en descenso. Por lo menos en estos días y, sin temor a equivocarnos, podemos decir que no ha mejorado y que más se respira “mundanidad” que “religiosidad”.

En efecto, antiguamente -y tenemos suficientes años para haberlo vivido- en Semana Santa había recogimiento, nuestros padres no dejaban ir a misa en los domingos de tiempo de Cuaresma, el Domingo de Ramos había especial espiritualidad y los creyentes hacían bendecir sus ramos y, los días propios de Semana Santa se tenía el debido cuidado para no ingerir carne que era sustituida por el ya famoso bacalao.  Las damas, en esos tiempos lejanos, usaban mantilla para concurrir a diversas iglesias haciendo las famosas “estaciones” y rindiendo culto a nuestro Señor Jesucristo. Muy pocos se perdían el “Sermón de las Tres Horas” como tampoco la homilía del obispo de su jurisdicción.

Desde niños se nos inculcaba el sentido de la “Semana Santa” con los sufrimientos de Jesús hasta ser vilmente crucificado -entre dos ladrones- para la redención de la humanidad, hasta ser resucitado al tercer día, celebrándose la denominada Pascua de Resurrección.

Las personas que aprovechaban los días de Semana Santa para ir a provincias, principalmente lo hacían para asistir a las procesiones que se realizaban en las respectivas localidades, especialmente en Ayacucho, en que las hermandades y otras colectividades religiosas pudiesen preparar en las calles las alfombras de flores para el paso del “Señor crucificado”.

Había también algunas cosas que, si bien de religiosidad no tenían nada o muy poco, en que se podía espectar como lugareños en Chancay, en la procesión de Semana Santa, acariciaban la quijada del asno sobre el cual iba la imagen del Señor Jesús para luego santiguarse. Esto lo apreciábamos en nuestras épocas universitarias en que Juan Bautista Bardeli nos invitaba en ésas festividades a su fundo en Chancay.

En la Semana Santa era inverosímil que hubieran discotecas abiertas y otros lugares de diversión, la música que se escuchaba en radios y aún en las incipientes televisoras, era música sacra o por lo menos música clásica, al igual que en los intermedios de los cines, en que las películas que se exhibían eran por lo general “Vida, pasión y muerte de Jesús”, “Los diez mandamientos” y “Ben Hur” entre otras similares.

Como podemos observar hay un retroceso, cuando lo que se requiere es que exista respeto a la religiosidad de los creyentes, como también moderar otras actividades de esparcimiento que no perturben las tradiciones cristianas.  Como dice el refrán sobre la vela: “Ni tan cerca que queme al Santo, ni tan lejos que no lo alumbre”.



EXPRESO – Lima, 03 de abril de 2026

A VOTAR: LLUEVA, TRUENE O RELAMPAGUEE

Por Antero Flores-Araoz

Si bien es verdad que, por la normatividad peruana, especialmente el artículo 31 de la Constitución, “Tienen derecho al voto los ciudadanos en goce de su capacidad civil (a partir de los 18 años)… y obligatorio hasta los setenta años.  Es facultativo después de esa edad”.

Quienes en las próximas elecciones generales del 12 de abril en primera vuelta y en el mes de junio en segunda, no vayan a votar sin tener impedimento ni excusa válida, no tendrán perdón de Dios.

Recordemos lo que pasó en la segunda vuelta del año 2021, en que competían a la Presidencia de la República Keiko Fujimori y Pedro Castillo. La primera tuvo 8,792,117 votos (49.87%) y el segundo 8,836,380 votos (50.12%), con una diferencia a favor del segundo de solamente 44,213 votos.

En ésa segunda vuelta dejaron de votar solamente en Santiago de Surco 105,314 personas y en Miraflores 52,039 ciudadanos. Si hubiesen concurrido al acto electoral, más que seguro que el candidato Pedro Castillo no hubiese sido elegido presidente de nuestra Nación.

En los distritos de San Borja y San Isidro, hubo menos ausentismo, pero si los que no concurrieron a las urnas en ambas localidades, lo hubiesen hecho, también tendríamos probablemente como resultado que Pedro Castillo no hubiese sido el ganador y personificado a nuestro querido Perú.

Si bien es verdad que, en tales distritos, entre los ausentes se encontraban personas de la tercera edad, nada ni nadie les hubiese impedido votar, salvo pues que estuviesen con seria enfermedad, en establecimiento hospitalario o con invalidez.

Los que no votaron, sin tener impedimento para ello, sus consciencias no pueden ser descargadas simplemente con el pago de una multa y, menos siendo ella bastante modesta para quienes habitan en esos distritos por lo general bastante exclusivos.

Los que se fueron al campo, a la playa, o a alguna otra distracción el día de la elección, tendrán que cargar en sus consciencias que hayamos tenido de presidente a una persona que no cree en la Democracia, que no estaba capacitado para presidir al país, que no tenía antecedentes ni experiencia gubernamental y que con sus actos desde Palacio de Gobierno, hizo leña y pabilo el sueño de tener un país mejor. Incluso perpetró golpe de Estado, por lo cual sufre privación de su libertad.

No escribimos estas líneas para incordiar ni enfadar a quienes faltaron a su deber con el Perú y la Democracia, de votar adecuadamente en las elecciones del 2021, sino para que sean conscientes que no deben repetir tal desaguisado y, para que todos los que están en posibilidad de elegir bien y para bien de nuestra querida patria, lo hagan por ser un imperativo cívico y moral.